Las palabras de Sila activaron todos los sentidos de Ali, ahora tenía la curiosidad de escuchar, de saber, él sabía que ahora mismo ambos estaban en una situación complicada, pero ambos cooperaron para que lo fuera, al menos eso pensaba.
–¿Quién es? –preguntó.
Por un momento Sila quiso creer que preguntaba en serio, pero soltó una risa burlona.
–Nadie, para ti no hubo y no hay un violador, ¿no es así? –dijo mientras reía. –No es lo que te digo, es lo que tú quieres creer –aclaró.
Ali dio un