Adanna
La observé de lejos, asegurándome de no equivocarme.
El corazón me palpitaba, ansioso por acercarse, por hacerle preguntas. Por fin la había encontrado sin siquiera estarla buscando.
Era ella, estaba segura. No olvidaría ese rostro nunca, no después de lo que me dijo.
Avancé en su dirección y noté que siguió caminando, y dobló por una esquina hacia otra calle.
Aumenté la velocidad.
A este punto, yo ya estaba trotando.
Tomé la misma calle. La vi a lo lejos.
Ella seguía caminando.
No me a