Estos días habían sido maravillosos.
Había conocido más a fondo a la mate de Drik y a su familia. Eran personas sencillas, carismáticas, alegres, muy bondadosas y también trabajadoras.
El suegro de Drik tenía varios sembradíos y yo me había tomado la tarea de acompañarlo cada mañana a trabajar en el campo.
No era una experta, pero algo había aprendido en la manada junto a Iker y, de alguna manera, aquello me servía de terapia.
Cada día me sentía un poco mejor.
Por supuesto, todavía tenía pesadi