Adanna
Los días pasaron en un abrir y cerrar de ojos y, pronto, habían transcurrido cuatro semanas desde que escapé de Luna de Acero y… de Iker.
Miré el horizonte. La brisa levantaba mi cabello suelto y traía frescura a mi piel caliente.
Últimamente, mi estado de salud era un sube y baja. A veces me sentía bien; otras, mal. Ese día me sentía mejor; incluso había entrenado un poco, por eso estaba sudorosa y decidí venir aquí, donde el ambiente era más agradable y corría mucho viento.
Se sentía b