Mundo ficciónIniciar sesiónLuego de la muerte de Julián, Mandy cae en una profunda depresión y de golpe tiene que enfrentarse a su nueva vida y a la soledad que implica haber perdido al amor de su vida. Pasan meses para que vuelva a tomar el rumbo y encamine su vida, pero aparece un hombre en su vida que le trae recuerdos del pasado y la vuelve a dejar tambaleante ante la sola idea de pensar en alguien mas que no sea el amor de su vida. Mandy tendrá que enfrentarse a si misma, a las jugadas de su mente, a lo que había creído toda su vida y solo para confirmar que la tercera es la vencida.
Leer másPartimos una tarde de domingo, con nuestras maletas llenas de ilusiones y el anhelo de la familia feliz que ambos habíamos soñado y sucedió. Llegamos a un paraíso color turquesa, nos recibimos la calidez del Caribe y la calma nos golpeó la cara. Habíamos dejado todo atrás, la tristeza que su ausencia me había dejado, el temor a que los demás jamás dejaran de intervenir, todas las heridas que pudimos haber tenido. Nada de eso existía ya.Hoy, un par de años después de habernos instalado acá, recuerdo cada instante desde que comenzó nuestra mágica vida juntos y mi corazón salta emocionado al constatar que lo sigo amando como él a mi, y más cada día. Recuerdo particularmente el día en que me pidió matrimonio, un día común y soleado de playa, él en bermudas y yo en un vestido de flores y la inmensidad del mar como testigo y una semana después de nuestra boda, solo nosotros y las personas más cercanas, incluso de la familia y es que queríamos a nuestro lado solo a quienes se alegraban con
POV. Amanda—Amor —le hablé un tanto cautelosa, mientras él se colocaba su camisa frente al espejo —hoy tenemos el resolutivo de la demanda, era lo que esperábamos para irnos.—Así es. Podemos sentarnos a hablar sobre eso, que me digas a dónde te gustaría que fuéramos.—He pensado en la playa, quizás Eugenia necesita compañía —le dije mientras le ayudaba a colocarse la corbata y sentía su mirada clavarse en mi. Sentí su duda, me analizó por completo y entrecerró los ojos como para cuestionarme.—¿No cree que sería un poco presuroso tomar una determinación así? Hasta hace poco, la relación con ella era un poco tensa —me tomó suavemente por la cintura y me habló con toda la ternura que había en él, esa faceta que solo yo conocía y que tanto amaba —quizá debamos ir con más calma.—Eugenia es una mujer mayor, mi vida —le dije dejándole un beso en la comisura de los labios y él sonrió de medio lado y con una sensualidad desbordante —y yo he notado su cambio, ha estado cerca y se ha mostrad
POV. JavierVerla recuperada, andando ya sin dificultad y ver que las heridas han sanado de la manera esperada, eso es lo que me mantiene cuerdo entre tanto lío legal. Resulta absurdo, dado que soy abogado, pero me complica emocionalmente cuando es ella la implicada, la mujer de mi vida.De Erika nada se ha sabido, y el único camino que me queda, es ir a buscarla y de ser posible, entregarla yo mismo a la justicia.Mientras que, respecto a Arturo, las cosas fluyen de manera favorable. Al no tener un solo comprobante de lo que alega le pasa mensualmente a Emilio y con la evaluación de la psicóloga centrada por el juzgado, Amanda lleva todas las de ganar y Arturo puede incluso perder todo derecho sobre su hijo, dado laa formas en que se ha venido manejando y al haber testigos de los tratos que tuvo para con Amanda mientras estaban casados y aún después de su divorcio.La luz se alcanza a ver al final del túnel, la esperanza de formar la familia que hemos soñado ya parece no tan lejana
POV. AmandaAbrí los ojos con dificultad, hice mi mayor esfuerzo y la recompensa apareció ante mi. Ahí estaba el hombre que me daba la vida a cada instante, me miraba con anhelo y débilmente le sonreí.Se acercó a mi y me dejó un dulce beso en la frente.—¿Cómo te sientes, corazón?—Un poco adolorida, pero bien.Tenía perfectamente claro lo que había pasado. Una tipa sin juicio alguno, poseída por un amor enfermizo y no correspondido, me había herido. Pero nada grave.—Pediré algún analgésico para que pase el dolor —me dijo y se agachó para besar mis labios.-No. Déjalo así, no es fuerte. Mejor dime ¿dónde están los niños?—Vera ya los ha recogido y está en casa con ellos.Su voz era suave y calmada, casi un suave susurro del viento. Permanecía sentado al lado de mi cama y me acariciaba con sus manos y también con la mirada. Una que jamás vi antes.—¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?—Porque te amo —me respondió sin dudarlo ni un solo instante —y tuve miedo de perderte, ya sé lo que tú
Último capítulo