POV. Amanda
Abrí los ojos con dificultad, hice mi mayor esfuerzo y la recompensa apareció ante mi. Ahí estaba el hombre que me daba la vida a cada instante, me miraba con anhelo y débilmente le sonreí.
Se acercó a mi y me dejó un dulce beso en la frente.
—¿Cómo te sientes, corazón?
—Un poco adolorida, pero bien.
Tenía perfectamente claro lo que había pasado. Una tipa sin juicio alguno, poseída por un amor enfermizo y no correspondido, me había herido. Pero nada grave.
—Pediré algún analgésico p