Una vez más, corroboro que Amanda domina cada uno de mis sentimientos y mi completa voluntad. Luego de decir que iremos a donde ella elija, sonríe todo el día, anda cantando por ahí, está simplemente feliz.
Pero todo cambió la tarde del jueves, cuando tocó el timbre.
—Yo voy —dijo y bajó a prisa y descalza por las escaleras. La escuché discutir y me pareció reconocer la voz de Eugenia, fui abajo y lo constaté.
—¿Qué pasa? —Pregunté y Amanda volteó rápido a mirarme, pude ver en su mejilla la fur