Eloísa se puso de pie con dificultad, Harrison se puso de pie y le ayudó, pero sentían los pies acalambrados.
—¿Cómo es que está el agua tan fría? —le preguntó ella, la cueva era lo suficientemente alta como para que pudiera ponerse de pie, pero él si tenía que agachar un poco la cabeza.
—Se filtró lentamente por la tierra, y a varios metros de profundidad no hay sol que la caliente —iluminó la cueva oscura delante de ellos y Eloísa sintió un vacío en el estómago.
—¿Y si no tiene salida? —pregu