Una duda que hiere

Aunque intentó contener las lágrimas, Anastasia no pudo, rompió en llanto.

Las lágrimas comenzaron a correr sin control por sus mejillas mientras se abrazaba a sí misma sobre la cama. Le dolía ver como su madre la lastimaba sin importarle su dolor.

¿Qué tipo de madre llamaría lisiada a su propia hija?

Ella, sólo ella.

Desde que Anastasia era una niña, había sido su padre quien la acompañaba a las competencias escolares, quien celebraba sus logros y quien la animaba cuando fracasaba, inclu
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