Cazafortunas...
Cuando llegó la hora de salida, Sebastián guardó algunos documentos en su maletín. Tomó su saco y las llaves de su automóvil y salió de la oficina. Tenía una reunión con Teresa Lombardi.
Apenas cruzó el pasillo, se encontró con su hermano.
—¿Adónde vas? —preguntó Jacobo al verlo salir con tanto afán.
Sebastián se detuvo.
—Tengo un asunto que resolver.
—¿A esta hora? —cuestionó con asombro.
—Sí. Nos vemos en casa.
Jacobo sonrió.
—Tal vez no vaya esta noche. Tengo una cita importante.
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