Los días transcurrieron, la convivencia entre Donato y Fiorella se había convertido en un campo de batalla, miradas de odio y desprecio salían de él como si ella fuera su peor enemigo.
Donato no cruzaba palabras con ella, todo se lo hacía saber a través de Bruno, ante los rechazos por parte de Donato Fiorella optó por darle espacio, permanecía en su habitación dejando que el tiempo transcurriera como si ella no existiera.
Desde la distancia ella lo observaba, negar u ocultar lo que ella sentí