Ante la petición de Fiorella, Donato la levantó en sus brazos, ella se aferró de su cuello, Donato salió de la tina, sus miradas estaban conectadas, Fiorella tomó una toalla y secó sus cuerpos.
Con delicadeza colocó su cuerpo sobre la cama, sus labios se clavaron en los suyos, los besos que Donato le brindó estaban cargados de deseo, tenso la mandíbula y su mirada recorrió el cuerpo de Fiorella.
—Mis labios recorrerán cada centímetro de tu cuerpo, mis ojos no se cansarán de verte, mis manos de