Días después.
La tranquilidad estaba de regreso en la villa, Donato paseaba sosteniendo en sus brazos al pequeño Alessandro, tener a su hijo cerca hacía que todos los problemas desaparecieran.
Fiorella lo observaba desde la distancia, sus ojos brillaban al ver a las dos personas más importantes de su vida, con los brazos cruzados y el hombro recostado sobre la pared respiró con fuerza.
Lo tenía todo, no había duda de ello, se sentía la mujer más afortunada del mundo, Donato era un hombre incr