El sonido del amanecer inundó la habitación, Fiorella aún dormía, Donato tomó una flor en su mano, la llevó hasta la tierna mejilla de Fiorella y le brindó unas cuantas caricias.
Fiorella lentamente abrió los ojos, sus miradas se conectaron, aquel amanecer brilló con su sonrisa.
—Buenos días cariño —saludo Donato con un tono de voz cálido.
—Buenos días amor mío —respondió ella y luego estiró su cuerpo.
Con los pétalos acarició sus labios, deseando tomar más de ella, Fiorella levantó su cuerpo