Donato una vez que llegó a la villa descendió, sus pasos eran largos, en su rostro se podía notar la gravedad de aquello que se vendría. Nada sería agradable para él.
Con la mirada buscó a Fiorella, la presión que caía sobre él era tanta que estaba yendo directo al límite; sus acciones tendrían que ser contundentes sin importar las consecuencias que trajeran.
Fiorella se encontraba sentada en la barra de la cocina disfrutando de un vaso con helado, sus dedos fallaron, el cubierto cayó.
Fiorel