El día se vistió de oscuro, la familia De Luca se preparó para el sepelio de Francesco, la atención era bastante elevada.
Vittorio atravesó los pasillos yendo directo a la sala, Donato sostenía la mano un vaso con licor, lo que un día controló a su manera en aquel momento se le había salido de las manos.
Donato exhalo con fuerza ante la presencia de su padre, él apretó los labios y se encogió de hombros sintiéndose culpable por aquella desgracia.
Vittorio sin decir una sola palabra con la mano