El martillo golpeaba, Fiorella continuaba tirando del gatillo resuelta a terminar con su desgracia, pero ni un solo proyectil salió de la pistola.
Donato llevó la mano hasta su bolsillo, mientras observaba fijamente a Fiorella le mostró el proveedor, de un solo movimiento arrebató la pistola, colocó el proveedor en su lugar y luego llevó la pistola hasta su cintura.
—Desde el primer momento en que te vi supe que ante la más mínima oportunidad lo terminarías haciendo... Mírame Leticia, no soy u