Donato permaneció ocupado en sus asuntos, Fiorella se sentía más sola nunca, su estado de embarazo había hecho todas sus hormonas se alteraran, esta vez sin el consentimiento de Donato salió de la villa.
Fiorela salió de compras, Bruno se había convertido en su fiel sirviente, ella se sentía agotada, a pesar de que no llevaba ni un solo paquete en sus manos.
—Debo detenerme para tomar una bebida, entiendo tu preocupación, pero mi boca se hace agua mientras que esos jugos de frutas tropicales