Donato de manera cautelosa fue hasta donde Bruno, necesitaba ir un paso adelante, sabía que su hermana era escurridiza, y desde luego que echaría todo a perder.
—Bruno, no importa lo que debas hacer, a toda costa debes impedir que Melissa llegue a este hospital, búscala en la mansión y retenla. Lléva contigo a todos los hombres que sean necesarios —Bruno asintió.
Mientras que Donato le hablaba a su padre, Bruno a toda velocidad se dirigió a la propiedad de Vittorio; al llegar allí el ambiente era tranquilo, Bruno siguió las órdenes de su jefe, rastreo por todo el lugar, pero no logró encontrar a Melissa.
Bruno tomó su teléfono y se contactó con su jefe, Donato al ver que se trataba de su primo dio respuesta en voz baja.
—¿Qué mierda sucede?
—Señor, tu hermana no está —Donato soltó un gruñido, cerró la mano con fuerza.
—Entonces buscala maldita sea, no me importa lo que debas hacer solo impide que ella venga a este lugar —ordenó Donato mostrando ese molesto.
—¡Papá! —aquel tono de voz