Días más tarde.
Nueva York.
Mientras que Donato y sus hombres continuaban buscando a Fiorella, ella comenzaba disfrutar de su libertad, Owen con su carisma y atención hacía que Fiorella se sintiera a gusto a su lado.
Fiorella estaba terminando de cerrar unos negocios en la computadora, Owen se encontraba sentado frente a ella, su mirada fija y profunda puesta en el rostro de aquella mujer de la cual se había enamorado.
—Ve y descansa, aún me falta demasiado. En verdad no es necesario que me re