Fiorella se sintió aterrorizada al sentirse observada por las personas que se encontraban en el interior de aquel bar, estaba sola, vulnerable y en el peor lugar.
Una vez que logró salir de aquel sitio de mala muerte sus pasos eran pesados, todo en su cabeza daba vueltas, el miedo comenzó a ser de las suyas, tarde pero logró comprender sobre el grave error que había cometido.
El auto se encontraba a unos cuantos metros, de repente fue tomada del brazo, Fiorella giró con brusquedad, frente a ella se encontraba Enzo y su gente.
—No me hagas daño, estoy embarazada y soy la esposa de tu jefe —Enzo soltó una sonora carcajada.
—No me importa que estés embarazada, ni mucho menos que seas la esposa del miserable de Donato, las cosas han cambiado, ahora Donato solo es un rumor —Fiorella dando pasos cortos intentó alejarse, pero Enzo nuevamente acecho.
Fiorella llevó la mirada a su alrededor, estaba rodeada, las posibilidades de escapar eran nulas, estaba en manos de Enzo, su corazón latió co