Luego de conducir por un largo tiempo Fiorella logró perder a los hombres de Donato, su destino era encontrar pistas de aquello que la había llevado a ocupar la vida de Leticia y por supuesto encontrar a su hermana.
Fiorella detuvo el auto frente al mismo bar de mala muerte donde se había encontrado con Enzo, ingresó dando pasos largos, necesitaba hablar nuevamente con él y hacer que le dijera lo que necesitaba.
Luego de darle unos cuantos billetes a los hombres encargados de la entrada, Fiorella fue en búsqueda del hombre de confianza de su esposo; ella llevó la mirada a su alrededor, definitivamente solo habían tipos rudos y con las peores intenciones a sus alrededor.
Mientras avanzaba podía escuchar con claridad las conversaciones subidas de tono, sustancias que ofrecían en bandejas de la manera más natural posible, licor sobre las mesas, y mujeres casi desnudas sentadas en las piernas de aquellos miserables que solo buscaban causar dolor en los demás.
Luego de atravesar el área