Narrado por Myra
Al día siguiente me levanto antes de que la casa se llene de pasos.
No dormí bien. No por el disparo. Por todo lo que vino después. Por la bala de plata. Por la forma en que Cassian sangró.
Y por esa palabra que ya no puedo sacar de mi cabeza: embarazo.
Respiro hondo y camino hacia la habitación de Cassian.
Me digo que solo es trabajo. Que debo revisar la herida. Que si la fiebre bajó, mejor. Que si la fiebre subió, necesito actuar rápido.
Toco dos veces.
—Pase —r