Narrado por Myra
—Hola… Myra.
La voz me atraviesa.
Sigo con la mano en su rostro, como si tocarlo fuera la única forma de asegurarme de que no estoy imaginando cosas. Eryon está ahí. En este mundo. En el vivero de Don Alaric.
Mi garganta se cierra. No me sale ninguna palabra.
Él no espera.
Su mano sube y me toma del cuello.
No suave.
Me aprieta lo suficiente para recordarme quién es… y lo fácil que sería romperme.
El aire se me corta. Mis dedos se aferran a su muñeca por instinto.
—Eryon… —logr