Narrado por Eryon
La observo desde la distancia.
No por orgullo.
No por control.
Por necesidad.
Selara está en los campos, con las omegas, con las manos manchadas de tierra, el cabello sujeto de cualquier manera, el sol filtrándose entre las hojas y cayéndole sobre los hombros como una bendición que no merece ser tocada.
Las mujeres se ríen cerca de ella. La siguen. La escuchan.
Y ella… ella no se aparta.
Se arrodilla junto a una anciana para ayudarla a levantar una canasta. Luego le indica a o