Narrado por Myra
Abro los ojos desorientada. La habitación aún está en penumbra, bañada por una luz grisácea que se filtra entre las cortinas. Durante unos segundos no recuerdo dónde estoy… hasta que lo siento.
El cuerpo de Eryon yace a mi lado. Cálido. Pesado. Protector.
Su brazo rodea mi cintura con una naturalidad que me desarma, como si ese fuera el lugar exacto al que pertenezco. Su respiración es lenta, profunda, tranquila. Duerme sin sospechar nada, sin cargar los miedos que a mí me aten