Los labios de Erick eran ridículamente suaves, y Linda se estaba enloqueciendo con cada roce, con la humedad de su lengua y con las manos cayosas de su amante mientras le recorría la espalda con anhelo. Besar de esa manera tan íntima a Erick se había sentido... ¿Cómo definirlo? Solo podía definirlo como perfecto, ninguna otra palabra encajaba con lo bien que se sentía. No es que su experiencia amorosa fuera demasiado extensa, en la época que asistía al instituto con suerte besó a tres chicos y