Había pasado un mes desde que Linda había dejado caer la pesada carga de sus sentimientos sobre los hermanos Miller. La presión que sentía con la constante presencia de Franchesca en la casa había comenzado a afectar su trabajo y su bienestar. A medida que se acercaban a la culminación de su proyecto, la tensión era palpable, y todos estaban sumamente ocupados. Pero Erick, siempre atento a las necesidades de Linda, decidió que era hora de actuar.
Una tarde, después de una larga jornada de traba