El amanecer trajo consigo un cielo gris, pesado, como si incluso la luz del sol temiera lo que estaba por venir. Eliana se despertó antes que sus padres, con la mente llena de pensamientos enredados. La decisión la consumía: quedarse significaba poner en riesgo al pueblo y a su familia; partir, entregar su libertad a los vampiros.
Mientras se vestía con su manto más grueso, escuchó el crujir del suelo tras ella. Su madre estaba en la puerta, los ojos enrojecidos de tanto llorar.
—¿De verdad vas