Eliana no tuvo tiempo de reaccionar. Apenas podía respirar con la tensión que había entre Dracovish y Kael, y de pronto, la aparición de Veyron hizo estallar la calma en mil pedazos.
El vampiro de ojos rojos se abrió paso entre las grietas del suelo como si la tierra lo hubiese invocado. Una risa grave reverberaba en las paredes del templo.
—Qué escena tan conmovedora… el noble vampiro, el hada virtuosa y la humana especial, todos discutiendo sobre amor y libertad. —Alzó la mano, mostrando un a