Mi mente se congela. El mundo entero se reduce a dos puntos: los ojos de Thane, fijos en los míos. El aire se vuelve denso y frío. A pesar de su enorme tamaño, a pesar de que está a unos metros de mí, no lo sentí entrar. No escuché el sonido de la tela al moverse, ni el crujir de las hojas bajo sus botas, solo una voz que me atravesó hasta el alma, y ahora sus ojos, que me lo dicen todo.
No hay palabras, solo una avalancha de emociones que me ahoga. La confusión, la traición, el miedo. Siento u