—Tienes que usarlo contra mí —dice el alfa, su voz firme y decidida.
Doy un paso atrás, sorprendida y confundida. No puedo creer lo que acaba de decir.
—¿Qué? —pregunto, mi voz llena de incredulidad—. No entiendo.
—Tienes que usar tu poder en mí —repite, su mirada intensa—. Tienes que curarme.
Me quedo helada, mi mente girando en círculos. ¿Curarlo? ¿A él? La contradicción es demasiado grande. Precisamente, estoy aquí para matar al alfa, no para curarlo. Pero no puedo decirle eso. No puedo reve