Un torbellino de emociones que, ya no puedo contener más, se expresa en el salón de Susana. Mi prima me escucha, mi prima me comprende, mi prima es un hombro en el que me puedo apoyar, en el que lloraré larga y tendida durante esta larga noche. La calefacción encendida a toda potencia y yo tirito de frío interior, porque mi alma se desvanece palabra tras palabra.
Susana me ha prestado un pijama de franela rosa pálido, que es de mi talla, pues gastamos la misma. Y continúo hablando, sin descansa