CAPÍTULO 25

Mis pasos seguros me llevan a encargar un poco de material para la academia, como me ha pedido la señora Fernández. La tienda se encuentra cerca de «La pequeña taberna» y paso por delante rápidamente. Oigo una voz perfectamente conocida detrás de mí.

―¡Elisa! –me llama.

Me giro lentamente y puedo ver a Nacho con un cigarrillo apagado entre sus dedos, que no tarda en encender.

―¿Cómo estás? ―me pregunta.

―Bien. ¿Y tú?

―Tirando. Ya ves. ¿Tienes un momento? ―Aspira el cigarrillo, y me tira el humo
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