Mis pasos seguros me llevan a encargar un poco de material para la academia, como me ha pedido la señora Fernández. La tienda se encuentra cerca de «La pequeña taberna» y paso por delante rápidamente. Oigo una voz perfectamente conocida detrás de mí.
―¡Elisa! –me llama.
Me giro lentamente y puedo ver a Nacho con un cigarrillo apagado entre sus dedos, que no tarda en encender.
―¿Cómo estás? ―me pregunta.
―Bien. ¿Y tú?
―Tirando. Ya ves. ¿Tienes un momento? ―Aspira el cigarrillo, y me tira el humo