Cargamos el cuadro en el Golf de Sandra. Mañana me voy al pueblo para pasar la Navidad con mis padres y necesito regalárselo a Luis hoy. Subo el cuadro en el ascensor, Sandra ya se ha ido y llamo a la puerta. Un Luis sonriente la abre.
―¿Y eso? ―pregunta.
―Mi regalo para ti ―le digo mientras se lo pongo en sus manos cálidas.
―Pero… si yo todavía no te he regalado nada. ―Me mira con cara de haber hecho algo malo―. No tengo nada para ti.
―No importa, Luis. Me he adelantado a la fecha.
―¿Lo desenv