La noche había caído sobre Norvhar como un manto de terciopelo negro. Liria observaba el cielo desde la ventana de la biblioteca, donde las estrellas parecían más cercanas que nunca. El fuego crepitaba en la chimenea, proyectando sombras danzantes sobre los estantes repletos de libros antiguos. Había pasado horas esperando a Caelan, quien había prometido reunirse con ella después del Consejo Real.
Cuando la puerta finalmente se abrió, Liria se volvió para encontrarse con un Caelan diferente al