La noche había caído sobre Norvhar como un manto de tinta derramada. Liria permanecía sentada junto a la ventana de su habitación, envuelta en un chal de lana que apenas mitigaba el frío que se colaba por las rendijas de piedra. Las velas titilaban, proyectando sombras danzantes sobre las paredes, mientras ella observaba el cielo estrellado con la mirada perdida.
Había pasado horas intentando descifrar el mensaje que había encontrado días atrás, pero las palabras seguían siendo un enigma. Su me