La luz de la antorcha proyectaba sombras danzantes sobre las paredes del pasadizo. Liria seguía a Evran, quien avanzaba con la familiaridad de quien conoce cada piedra del camino. El estrecho corredor descendía en una suave pendiente, y el aire se tornaba más frío conforme se adentraban en las entrañas del castillo.
—Este pasaje conecta con la biblioteca real —explicó Evran en voz baja—. Pocos conocen su existencia. Los antiguos reyes lo utilizaban para consultar textos prohibidos sin ser visto