El ala este del castillo parecía respirar con vida propia. Liria avanzaba por el corredor abandonado, donde el polvo danzaba en los rayos de luz que se filtraban por las ventanas estrechas. Sus pasos resonaban sobre el suelo de piedra, creando ecos que parecían susurros de advertencia.
Auren le había hablado de esta sección del castillo con una mezcla de reverencia y temor. "Nadie viene aquí, mi señora. Dicen que los espíritus de la antigua reina aún deambulan por estos pasillos."
La curiosidad