El faro de "Punta de Hierro" se alzaba como un coloso de piedra contra un cielo que parecía haberse roto. La tormenta arrojaba ráfagas de lluvia granizada contra los cristales, creando un estrépito constante que obligaba a Sofía y a Elliot a hablar en voz baja, como si el viento pudiera robarles sus secretos.
Elliot se movía por la estancia principal con la precisión de un soldado. Había apagado todas las luces, dejando que solo el resplandor azulado de los monitores y el fuego moribundo de la