—Sofía Vance... —dijo la voz, distorsionada—. Julia te envía sus saludos. Dice que siempre fuiste la pieza que sobraba en este código.
Pero justo cuando el intruso daba un paso hacia ella, una mano enguantada surgió de la oscuridad detrás de él, rodeándole el cuello. Era Elliot, empapado en agua de mar y sangre, con los ojos brillando con una furia ancestral que Sofía nunca le había visto. En ese momento, no parecía el refinado CEO de la Torre Vanguard; parecía un depredador reclamando lo que e