23. Prepararse para los problemas.
La habitación quedó en silencio después de las palabras de Deter, como si el aire mismo estuviera conteniendo la respiración. Rita, a mi espalda, se mantuvo firme, pero podía sentir su mano temblando ligeramente contra mi camisa.
Deter me observaba con los ojos entrecerrados, como si evaluara cuánto quedaba del viejo Luke, el que siempre tomaba la decisión correcta por la manada. Yo no era ese hombre ahora. Quizás nunca lo había sido.
—Voy a necesitar tu ayuda. —Mis palabras cortaron el silenci