110. La Sangre del Primero.
El mundo pareció detenerse.
Natan, erguido como un dios de la muerte, tenía detrás suyo a esa manada de espectros. Sus ojos eran pozos de oscuridad, y su sonrisa… esa maldita sonrisa… estaba hecha para quebrar voluntades.
Luke no se movía.
Pero Rita lo sentía vibrar.
Literalmente.
La tierra temblaba bajo sus pies. Como si algo debajo quisiera salir a la superficie. Como si algo antiguo, sepultado durante siglos, despertara con hambre.
—Te maté, Natan. Lo hice con mis propias manos.
—Y sin embar