La puerta del departamento se cerró con un clic suave detrás de él.
John Asher aflojó lentamente la corbata de su traje, caminando hacia la penumbra del lujoso salón de su departamento.
Cada movimiento era preciso, medido, casi ritual.
Dejó caer la corbata sobre una silla, desabotonó los primeros botones de su camisa y se sirvió un whisky en un vaso bajo, como si se deshiciera de la máscara que había llevado todo el día.
Desde las sombras, una figura emergió.
Era un hombre joven, vestido de neg