LUCIEN MORETTI
La cena estaba servida y el aire tenía ese calor de hogar que a veces es tan escaso en nuestras vidas. Velas encendidas, el sonido de cubiertos entremezclado con risas, platos servidos con generosidad y copas de vino tintineando. Me senté a la mesa al lado de Addy, que apoyaba su mentón en su mano mientras sonreía con dulzura al ver a su hermana reír con Kiara y Marie. Lucy también reía, aunque trataba de disimularlo. Agus, como siempre, hablaba con la boca llena, y Annelisse esc