ADELINE DE FILIPPI
La cena había sido un caos hermoso.
Entre las historias escandalosas de Lucy, las ocurrencias teatrales de Marie, las bromas de los gemelos y los eternos silencios cargados de autoridad de papá y tío Lucca, el ambiente se sentía como un abrazo calórico.
Cálido. Ruidoso. Lleno de amor… y amenazas implícitas.
Lucien estuvo a la altura. Respondió con sonrisas, ayudó a servir la mesa, incluso lavó platos con Augusto como si fuera uno más del escuadrón. Anny lo observaba de reojo