LUCIEN MORETTI
—¿Estás seguro de que lo verán? —pregunté por tercera vez, observando la carpeta que Tiff había creado.
—Confía en mí —respondió Rosa Negra con una sonrisa felina—. Si Seraphim está mirando las cámaras del jardín, esta carpeta les va a gritar al oído.
El logo de Seraphim Corp brillaba en la esquina superior del archivo, como una provocación directa. El contenido era un señuelo: supuestas coordenadas de una nueva base, listas de transporte, nombres de contactos. Todo falso. Pero ta