MARIE MORETTI
Llegamos a la casa de Tía Ella y tía Moira entre risas y comentarios sarcásticos, disfrutando de cada minuto de nuestra pequeña victoria. Yo no paraba de reír, y la energía de Anny y Moira era contagiosa. Yo, por mi parte, no hacía más que imaginar la cara de Michelle cuando todos vieron su caída olorosa en el desfile. Esa noche quedaría grabada en las redes sociales para siempre.
Anny y yo nos miramos cómplices mientras empujábamos la puerta de la casa.
Tía Ella estaba allí, como