Lo admito, fue hermoso.
JOSH MEDICCI
Tengo que admitirlo: fue hermoso.
Verlo tambalearse en la pasarela, con esa cara de príncipe barato transformándose en pura desesperación intestinal, fue... arte. Justicia poética. La caída de un idiota con ínfulas de estrella.
Y todo orquestado por una señorita con uñas perfectas y sonrisa de demonio. Marie Moretti.
Desde mi puesto contra la pared, los brazos cruzados, observé cada detalle sin intervenir. No necesitaba hacerlo. Las verdaderas reinas saben vengarse sin ensuciarse l