ADDELINE DE FILIPPI
Desde que Lucien volvió, regresó a su antigua habitación como si nunca se hubiera ido. Y ahora que la ocupaba de nuevo, ya no era mi refugio. No podía escabullirme a su pieza a dormir en su cama, porque ahora él estaba allí.
Lo escuché hablar con papá. Irían a una cena, a un lugar privado. Y aunque papá no quería que yo saliera, lo decidí igual. Soy terca. Siempre lo he sido.
Y si Lucien iba… yo también.
Me vestí y esperé a que todos salieran. Los seguí hasta el restaurante.